Editorial publicado
en el Periódico La Jornada el Domingo 31 de Enero de 2010
Editorial
Petróleo: en Davos, voceros de la
privatización
Al
participar en la última jornada del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el
titular de la Secretaría de Economía, Gerardo Ruíz Mateos, indicó que algunas
de las principales empresas petroleras del mundo tuvieron una participación
activa en la elaboración de los nuevos contratos marco de Petróleos Mexicanos
(Pemex), los cuales forman parte de la reforma energética aprobada en octubre
de 2008. Señaló además que los directivos de esas compañías felicitaron al
gobierno federal por el diseño de tales contratos, y confió en que en los
próximos meses estaremos viendo a algunas de estas empresas participando junto
con Pemex para reforzar la tecnología y reforzar la exploración y la
perforación de pozos en México.
Tales declaraciones se producen un día después de
que el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, mantuvo una
reunión con directivos de empresas petroleras trasnacionales, en la que les
explicó las ventajas de la reforma energética referida y de los nuevos esquemas
de contratación, y les planteó posibilidades de inversión dentro de la
industria petrolera nacional.
Lo dicho ayer por el titular de Economía encierra
un inocultable empeño por revivir los argumentos con los que el calderonismo
pretendió, en abril de 2008, dar cobertura legal a la transferencia de la
industria petrolera a manos privadas: el gobierno federal insiste en la
necesidad de reforzar a Pemex en cuanto a tecnología y capacidad de
exploración, así como de incrementar la plataforma de producción de crudo; se retoma,
asimismo, la fábula de la exploración en aguas profundas, y se hace una defensa
actualizada de los denominados contratos incentivados, forma eufemística de
llamar a los inconstitucionales contratos de riesgo.
Cada uno de esos puntos fue ampliamente rebatido
durante las discusiones que se desarrollaron en el Senado en torno a la reforma
energética presentada por el calderonismo, cuando diversas voces de la
academia, la sociedad organizada y los partidos políticos pusieron en
evidencia, con cifras y reflexiones de por medio, el carácter ilegal,
innecesario y contraproducente de la participación extranjera en la industria
nacional de los hidrocarburos.
Hay que reiterarlo: para dar solución a las
carencias de la industria petrolera nacional no es necesario abrirla a las
corporaciones privadas, sino que la administración pública deje de emplear el
dinero público en gastos suntuarios –como las prestaciones y estipendios de sus
altos funcionarios–, se abstenga de usar la renta petrolera en gasto corriente,
se decida a cobrar a las grandes empresas y fortunas personales los impuestos
correspondientes a sus ingresos para no depender de los de Pemex, cese en su
empeño por terminar cuanto antes con las reservas de hidrocarburos del país y
comprometer, con ello, el patrimonio de las generaciones futuras.
En suma, la conducta del jefe del Ejecutivo y sus
colaboradores en Davos confirma la vigencia del designio oficial de trasladar
filones de la industria petrolera nacional a particulares nacionales y –sobre
todo– extranjeros, y termina por dar la razón a quienes en su momento señalaron
que las modificaciones legales aprobadas en octubre de 2008 por los
legisladores del Revolucionario Institucional, Acción Nacional y una parte del
Partido de la Revolución Democrática permiten al calderonismo llevar adelante
esos planes.